KILIM: LA ALFOMBRA MAS ANTIGUA DEL MUNDO
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KILIM: LA ALFOMBRA MAS ANTIGUA DEL MUNDO
alfombra marroquí

KILIM: LA ALFOMBRA MAS ANTIGUA DEL MUNDO

La palabra  Kilim  es de origen turco y significa “que no mezcla colores”, aunque podemos encontrar otras palabras relacionadas en otras zonas de Oriente Próximo, como el vocablo persa “gilim”.

Es un tipo de textil sin pelo, fabricado a mano, de manera artesanal y que como su propio nombre indica, no mezcla colores en su técnica de tejido, a diferencia de las alfombras clásicas. Su diseño suele estar formado por motivos geométricos de estilo étnico.

En la fabricación de los kilims se emplean materiales naturales y de gran calidad como la lana, el algodón o la seda. Mientras que el color se consigue a partir de plantas, insectos y minerales. Las fibras se tiñen antes de entretejer las tramas y las urdimbres y predominan colores rojizos, granates o azules.

Los Kilims generalmente se tejen con la técnica de tejido de hendidura. La ranura se refiere al espacio que queda entre dos bloques de color. Se crea al devolver la trama alrededor de la última urdimbre en un área de color, y la trama del color adyacente se devuelve más tarde alrededor de la urdimbre adyacente.

Los tejedores empaquetan la trama con fuerza para cubrir completamente la urdimbre y, a menudo, favorecen los patrones diagonales para evitar debilitar la estructura de la alfombra con ranuras verticales. Produce patrones audaces y nítidos que los tejedores disfrutan creando con más libertad permitida que un tejido plano. Esta es la razón por la que los Kilims están tan estrechamente asociados con los diseños geométricos, aunque también hay Kilims con diseños florales.

Se estima que surgieron hace unos 3.500 años entre los pueblos nómadas de Asia Central.  Se utilizaban para crear suelos en los que caminar cómodamente, en las paredes de las tiendas donde vivían para protegerse del frío o del calor, forrar las sillas de montura o incluso para cubrir el equipaje y proteger a los animales durante los numerosos viajes.

El kilim se trataba de una «tela bonita y resistente» ampliamente utilizada, pero no contaban con el mismo estatus que el de una alfombra tradicional, más dedicadas a la decoración, si no que eran de uso doméstico. Años más tarde, gracias a su buena reputación y su utilidad, se extendieron por Europa Oriental y África del Norte. De hecho, todavía hay quien incluye a los kilims dentro de la categoría de alfombras orientales, aunque lo cierto es que por sus peculiaridades, merecen una categoría propia.

En la actualidad, los descendientes de los kilim originales provienen de países como Turquía, India, Marruecos, Afganistán, Pakistán o Irán y como siempre, su principal productor son los pueblos nómadas de distintas regiones, por lo que dentro de la variedad de Kilims, nos encontramos con kilims persas, turcos o afganos, siendo estos últimos, también conocidos como Kilim Herat, los más apreciados para la decoración de hogares de todo el mundo, debido a su versatilidad.

  • El Kilim Afgano o Kilim Herat, se teje con lana pura de cabra y oveja, que dibuja cenefas geométricas y suelen ser más gruesos y grandes, por lo que son muy resistentes.
  • Los Kilims Persas, más delicados, tienden a emplear el blanco para generar contraste con los demás colores.
  • Los Kilims Turcos, de lana y algodón, llaman la atención por sus vivos colores y sus diseños geométricos, en los que suele aparecer el tradicional elibelinde, un símbolo de fertilidad.

Los kilims destacan por su calidad. Son ideales para colocar en suelos de mucho paso, como colcha o incluso para forrar muebles. Siempre quedan favorecedores y apenas requieren de mantenimiento al no soltar el pelo.

 

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