Fes, Capital Alfarera
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Fes, Capital Alfarera

Fes, Capital Alfarera

Fez es famosa por su antigua ciudad amurallada y es la primera de las ciudades imperiales de Marruecos.  Es conocida por ser la capital cultural y espiritual, centro del arte y la cultura de este país. Posee una de las universidades más antiguas del mundo. Todas estas primicias hacen de Fes, como también se la conoce, una ciudad particularmente atractiva, con una cultura viva e influyente.

Conserva sus tradiciones y uno de los estilos de vida más auténticos de Marruecos, cosa que se respira en cada una de sus callejuelas, donde podemos deambular y perdernos por las increíbles maravillas arquitectónicas integradas en la vida diaria de la ciudad. Característicos son sus muros de adobe y ladrillo, patios de diferente altura, pilares revestidos de azulejos, etc.

Es la capital de la artesanía, pudiendo enorgullecerse de poseer una gran y atractiva experiencia artística en los diversos oficios que trabajan la cerámica, la madera o el cuero. Es  un lugar donde los oficios se han convertido en arte, y la medina es el paraíso de los artesanos. Ello se debe a sus numerosos zocos, siendo uno de los antiguos barrios de la ciudad.

Ciudad pionera en la alfarería, con auténticas obras de arte en barro cocido. Se trabaja fundamentalmente la cerámica de color azul cobalto, símbolo de la artesanía de esta ciudad Imperial.. La cerámica de Safi,  es la heredera natural de la anterior, aunque en sus obras predominan el marrón, el verde y el amarillo.

En el siglo XIX con la llegada masiva de alfareros se funda el primer taller de porcelana y en sus piezas se incorpora  la decoración típica de la alfarería fasí combinando el azul y blanco. Los artesanos utilizan la técnica del doble horneado, cuando la arcilla ha obtenido su forma se cuece de nuevo para darle esos colores brillantes que caracterizan a la cerámica marroquí.

En la calle Herreros se sitúa la escuela cooperativa donde se pueden conocer las diferentes fases de fabricación, allí las piezas son cocidas durante horas a muy altas temperaturas para más tarde dejarlas enfriar y recubrirlas de un esmalte blanco llamado estannífero, sobre ese esmalte el artesano dibuja los motivos geométricos azules. Al finalizar se vuelve a cocer la pieza y en algunas se aplican adornos en estaño, detalle característico de esta alfarería.

Cuatro son los colores que componen la cerámica marroquí: el azul, el verde, el marrón y el amarillo y cada color corresponde a una región del país.

El Museo Nacional de la Cerámica se encuentra en el antiguo palacio del gobernador, una antigua fortaleza construida por los portugueses en el siglo XVI. Visita obligatoria para los amantes de la artesanía. Allí los productores locales exhiben sus piezas de cerámica antigua, alfarería rural, cerámica de Fez y Meknes, cerámica de Safi y cerámica contemporánea.

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